Crítica de Bowfinger, el pícaro
Por manulynk
Una comedia inteligente
Nota: 7 sobre 10 
Normalmente en una película donde figuren como protagonistas Steve Martín o Eddie Murphy, en la mayoría de los casos nos vamos a encontrar con una comedia, que cambiando un poco los escenarios y las situaciones va seguir el mismo patrón que películas anteriores. Si coinciden ambos, el público ya se predispone para una comedía alocada con situaciones absurdas en un “más difícil todavía” de la comedia. Sin embargo, en esta película dirigida por Frank Oz, nos encontramos con una película totalmente diferente a las expectativas que nos podamos hacer sobre ella. El film, en clave de comedia, viene a ser un catálogo de situaciones típicas y tópicas de Hollywood, aderezado con la debida autocrítica aunque sin cargar las tintas. Así en las peripecias de un director venido a menos para sacar adelante una película que le salve de la ruina con un peculiar equipo de colaboradores, reconoceremos varios estereotipos. Como el genio incomprendido, solo comprendido cuando consigue un éxito de taquilla (muy bueno en su papel Steve Martín), al actor/actriz capaz de hacer lo que sea y tirarse a quien sea para conseguir ascender en industria (estupendo el papel de Heather Graham, seleccionando con rapidez siempre al pez más gordo), a la antigua gloria del cine venida a menos agarrándose desesperadamente a un papel que por absurdo que sea lo interpretará con toda su alma (Christine Baranki), y sobretodo quien se lleva el mayor sarcasmo es la superestrella (uno de los mejores papeles de Eddie Murphy de los últimos años, y que además interpreta eficazmente a dos personajes bien diferentes), cuya estancia en lo más alto del estrellato le ha convertido en un arrogante, paranoico e inseguro actor que va a parar a los brazos de un gurú el cual acaba dominándole totalmente (buen papel, aunque breve, de Terence Stamp). El film aprovecha las situaciones más absurdas (como el de las escenas que ruedan con la estrella sin que ni siquiera sepa que está actuando en la película), para hacer autocrítica y reirse de si mismos. Eso sí,sin grandes pretensiones y sin morder demasiado la mano que les da de comer.
Por manulynk