Crítica de Closer. Cegados por el deseo
Por manulynk
Sobre las relaciones humanas
Nota: 6 sobre 10 
Película un tanto engañosa en cuanto a lo que a priori parece ofrecer y lo que realmente acaba viendo el espectador. En pricipio, con un cartel en el que aparecen cuatro actores conocidos, dos consagrados y dos camino de ello, como Julia Roberts, Jude Law, Clive Owen y Natalie Portman, lo que se piensa es que se va a ver una comedia de enredo con situaciones divertidas y embarazosas a la vez jugando con el tema de las relaciones de pareja. El argumento de la película también invita a pensar en esa dirección: Dan (Jude Law), un escritor fracasado, tiene una relación con Alice (Natalie Portman), una ex stripper, pero se encapricha de Anna (Julia Roberts), una fotógrafa a quien conoce en una sesión de fo-tos y que pese a su inicial resistencia, acabará saliendo con Larry (Clive Owen) gracias a una artimaña de Dan. Sin embargo, el film, dirigido por el eficaz y veterano Mike Nichols (“Armas de mujer”, “A propósito de Henry” o “¿Quién teme a Virginia Wolf?”) va mucho más allá de ser una comedía de enredo típica. Basada en una obra de teatro, el film trata de dar una visión, algo pesimista, sobre las relaciones humanas, las cuales son presentadas como algo casi desagradable, muy lejos del típico romanticismo que se supone a una relación entre un hombre y una mujer. Con la observación de las dos parejas, Nichols pretende ofrecernos una bastante lectura amarga, casi sin esperanzas acerca del comportamiento humano, incapaz de mantener una relación estable. Tal vez, lo mejor del film sean las interpretaciones del cuarteto protagonista, ya que el film, si bien ofrece un retrato crudo, demasiado realista en ocasiones, y nada contemplativo de las interacciones de los cuatro personajes, el film se resiente de una falta de ritmo, quizás motivada por su origen teatral. Hay algunas elipsis en las que el espectador pierde información y al retomar la secuencia se encuentra con cambios bruscos (por ejemplo cuando vemos a Dan haciendo lo imposible por empezar una relación amorosa con una Anna que lo rehuye, y en la escena siguiente ya llevan un año viéndose a escondidas). Tal vez, el director ha preferido mantener las mismas pinceladas sobre las relaciones que en la obra teatral, pero en la gran pantalla, estos saltos resienten considerablemente el ritmo, y puede provocar una cierta desconexión y distanciamiento sobre lo que se quiere contar.
Por manulynk